Historia de la empanada: de plato humilde a estrella gastronómica

Si hay un plato que es capaz de unir tradición, sabor y facilidad, esa es la empanada. Ya sea gallega, argentina, chilena o incluso árabe, este icono de la gastronomía mundial tiene algo que no sabemos qué es, que enamora a todos los paladares: su mezcla perfecta entre masa y relleno. Pero ¿de dónde viene realmente este aperitivo tan famoso?

Hoy, en De Pan Y Moja, te contamos la historia de la empanada, un recorrido que va desde las cocinas más humildes hasta los restaurantes con más estilo.

Los orígenes de la empanada

La historia de la empanada viene de tiempos antiguos, mucho antes de que existiera la palabra que conocemos a día de hoy. Civilizaciones como los griegos, romanos y persas ya elaboraban masas rellenas de carne o verduras que se cocinaban para conservar mejor los alimentos. Estas primeras versiones tenían el objetivo de mantener el relleno tierno y jugoso, protegido por una capa de pan o cereal.

En la Edad Media, esta idea evolucionó con los pasteles rellenos de carnes o pescados que se preparaban en Europa. Eran muy útiles para los peregrinos y viajeros, ya que podían llevarlos y comerlos sin tener que utilizar platos ni cubiertos. De hecho, se cree que el término “empanada” proviene del verbo “empanar”, es decir, “encerrar algo en pan”.

La empanada gallega: una de las más conocidas

Aunque existen empanadas en muchos países, la empanada gallega es, sin duda, una de las más conocidas. Su origen se sitúa en el Camino de Santiago, donde, al igual que en la Edad Media, los peregrinos necesitaban comidas que fueran fáciles de llevar y que se conservaran bien durante los trayectos.

Tradicionalmente, se elaboraba con masa de pan y se rellenaba con atún, carne, bacalao, zamburiñas o chorizo, siempre acompañados de un sofrito de cebolla, pimiento y tomate. Con el tiempo, esta receta se perfeccionó y se convirtió en un símbolo de la cocina gallega. A día de hoy, la puedes encontrar en cualquier sitio, ya sea una fiesta o una celebración.

La empanada gallega representa la esencia del plato: origen humilde, pero buen sabor. Hoy, sigue siendo una de las más reconocidas, y cada casa o panadería le da su toque personal, ya sea en el grosor de la masa, el tipo de relleno o el punto de horneado.

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De España a América Latina

Con la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, la empanada cruzó el Atlántico y se adaptó a los ingredientes y costumbres locales. En América Latina, cada país la hizo a su manera.

En Argentina, las empanadas se convirtieron en parte esencial de su identidad culinaria y actualmente son un plato típico. Allí, se rellenan con carne picada, cebolla, huevo y aceitunas, y cada provincia tiene su versión particular: más dulces en Tucumán, más picantes en Salta, o más jugosas en Córdoba.

En Chile, suelen rellenarse con carne, huevo duro y pasas, mientras que en México las hay dulces o saladas, hasta las hay rellenas de frutas tropicales. En Colombia y Venezuela, las masas suelen ser de maíz, lo que les da un sabor y textura únicos. Cada región ha hecho suya la empanada, demostrando su versatilidad y capacidad de adaptación. Lo que empezó siendo una solución práctica para conservar alimentos se transformó en un símbolo cultural que une a generaciones.

La evolución hacia un toque moderno

Actualmente, la empanada vive una segunda edad dorada. Ha dejado de ser un plato “de aprovechamiento” y se ha convertido en una gran estrella gastronómica. Restaurantes, panaderías y obradores la reinterpretan con rellenos creativos y masas de autor, combinando innovación y tradición.

Hoy encontramos empanadas con ingredientes tan variados como pulpo, setas, quesos artesanales, verduras asadas o marisco. Además, la tendencia hacia la alimentación natural y sostenible ha impulsado su presencia en los menús modernos: ingredientes frescos, masas artesanas y cocciones cuidadas hacen que haya ganado protagonismo.

Y si hay algo que mantiene viva su esencia, es precisamente eso: su capacidad de adaptarse. Da igual si es un plato de fiesta, un aperitivo para compartir o una comida para llevar: la empanada siempre consigue reunir a la gente alrededor de la mesa.

En De Pan y Moja rendimos homenaje a la historia de la empanada manteniendo viva su tradición e interpretándola como una comida con ingredientes de calidad y un toque contemporáneo.

Creemos que una buena empanada debe contar una historia: la del lugar de donde viene, la de quienes la preparan y la de quienes la disfrutan. Por eso, seleccionamos los mejores ingredientes, cuidamos cada detalle del horneado y apostamos por recetas que combinan lo clásico con lo más nuevo

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